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Los mejores juegos de mesa pedagógicos: enséñales mientras se divierten, ¡te lo agradecerán!

Dixit, juegos de mesa pedagógicos

Lo cierto es que todos los juegos de mesa que podamos elegir enseñan algo a nuestros hijos, pero hay algunos que son más pedagógicos que otros. En este artículo te acercamos a los mejores juegos de mesa pedagógicos de los que podréis disfrutar en familia mientras os divertís y aprendéis jugando.

Cada juego tiene sus propias normas, pero no quiere decir que no tengan más posibilidades de juego. A continuación con estos ejemplos te explico mejor qué quiero decir con esto.

Los mejores juegos de mesa pedagógicos

Lo cierto es que las familias que están acostumbradas a pasar tiempo de juego reunidos tienen más creatividad a la hora de reinventar juegos. Los juegos de mesa vienen con unas normas preestablecidas, pero eso no quiere decir que no podamos utilizarlo como nos plazca.

En este artículo no solo te acercamos a los mejores juegos de mesa pedagógicos, sino que te enseñamos a reinventar estos juegos de manera que te sirvan con carácter formativo.

Por otra parte también te enseñaremos los mejores juegos de mesa pedagógicos para los más pequeños.

Para los medianos de la casa

 Story Cubes

Story Cubes es un juego que me apasiona, es un juego tremendamente sencillo pero divertido y entretenido para jóvenes y o tan jóvenes. El juego se compone de 9 dados con 6 caras cada dado. El jugador tendrá que inventarse una historia introduciendo los conceptos que aparecen en los 9 dados. ¿Qué por qué es interesante? Este juego no solo fomenta la creatividad, sino que tiene múltiples posibilidades. ¿Por qué no haces que tus hijos narren la historia en inglés? De esta manera toda la familia practicará el idioma, no solo ellos. Además, bajo mi punto de vista es un juego que fomenta enormemente la creatividad de todos los miembros de la casa.

Dixit

Las ilustraciones de Dixit son maravillosas, quizás por eso es un juego que atrae tanto a los jóvenes de la casa. Es casi imposible que no te gusten. Permitirá a nuestros hijos mejorar la inteligencia verbal enriqueciendo su vocabulario, su creatividad se verá mejorada y su imaginación volará por los cielos. Cada una de las tarjetas contienen una ilustración, que te hará pensar en decenas de posibilidades, palabras, frases y mucho más.

¿Quieres sabes más sobre este maravilloso juego? Descubre aquí Dixit.

Timeline

Timeline, juegos de meas pedagógicos

Timeline en sus diferentes versiones nos ofrece multitud de posibilidades. Es un juego que ha evolucionado de tal manera que incluso te permite aprender sobre inventos, historia, música… En sus diferentes versiones Timeline nos permite enseñar a nuestros hijos de una manera divertida. ¿Existe una manera mejor de que tus hijos aprendan historia que con un juego de mesa? En Timeline tus hijos tendrán que ordenar las cartas por orden cronológico. Esto les permitirá tener una visión más clara sobre los acontecimientos que han sucedido a lo largo del tiempo. ¡Irán la mar de preparados a sus clases de historia!

Conoce las diferentes variaciones de Timeline aquí.

No podemos englobar a todos los niños de la casa en el mismo saco. Cada edad tiene unas necesidades y por lo tanto los conocimientos o la educación necesaria en cada etapa no es la misma.

Es seguro que si ponemos a los más pequeños a jugar a juegos de adolescentes se pierdan y los adolescentes se aburrirán si están mucho rato jugando a juegos infantiles. Por eso debemos distinguir.

A continuación os acercamos los mejores juegos pedagógicos para los más pequeños de la casa.

Para los más pequeños

El monstruo de los calcetines, los mejores juegos de mesa pedagógicos

Si pensamos en juegos pedagógicos para los más pequeños, lo primero que se nos viene a la cabeza es la editorial HABA. HABA es una editorial especializada en juegos infantiles educativos y pedagógicos para los más pequeños. Creados por especialistas, con estos juegos no solo se lo pasarán en grande, sino que aprenderán un montón.

A continuación os hacemos una breve recomendación de algunos de los que os pueden interesar, pero si dais un paseo por nuestra tienda online podréis encontrar muchos más.

El monstruo de los calcetines

El monstruo de los calcetines es un divertido juego en el que tus hijos tendrán que ordenar los calcetines que el monstruo de los calcetines ha desordenado cuando ha entrado en el cajón. El pequeño monstruo está arrepentido y ayudará en lo que sea necesario. Cada vez que encontréis una pareja, ganaréis una pieza. Al final de la partida, el que tenga más piezas ganará.

El monstruo de los calcetines es un sencillo juego, pensado para hacer pasar un buen rato a los más peques, pensado para niños a partir de 4 años. Les ayudará a ejercitar sus capacidades de reacción y de asignación. Sus normas son sencillas y les permitirán aprender con rapidez. 

Animal sobre animal

Animal sobre animal, los mejores juegos de mesa pedagógicos

Animal sobre animal es un juego para niños y para adultos por igual. Lo podemos catalogar como un juego de destreza. Trata de hacer una pirámide con animales sin que se caiga. El primero que se quede sin animales gana. ¡Pero ojo, no tires el resto de animales de la pirámide! Al que se le caiga alguno de los animales colocados se lo tendrá que quedar.

Con esta sencilla dinámica tendremos un juego de destreza muy, muy divertido para jugar en familia. Además, tus hijos trabajarán psicomotricidad, la imaginación espacial y la coordinación ojo-mano.

Con estos juegos de mesa toda la familia disfrutará en grande mientras los niños de la casa aprenden. No solo son los mejores juegos de mesa pedagógicos, sino que son los más divertidos.

Si aún quieres más, en nuestra tienda online encontrarás todo tipo de juegos de mesa para disfrutar en familia. De esta manera no solo serán ellos los que aprendan.

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Los mejores juegos de mesa para regalar a un niño pequeño, edúcales mientras se divierten

Cardline Marvel, juegos de mesa para regalar a un niño pequeño

A según qué edades, los niños lo quieren todo y lo quieren ya, y qué mejor que aprender jugando a juegos de mesa. En este artículo te acercamos los mejores juegos de mesa para regalar a un niño pequeño. No solo son los mejores a nivel diversión, con ellos se divertirán y aprenderán de manera que ni siquiera tú te darás cuenta. ¿Hace fata que insista en el hecho de que es importante que eduquemos a nuestros hijos? Pero sobre todo, es importante que lo hagamos de forma que ellos se sientan cómodos con la educación que les estamos dando, y para ello nada mejor que educar jugando.

A estas edades los niños no solo tienen que aprender, sino que también tienen el deber de divertirse. Nuestra labor es, no solo acompañarles, sino hacer que se dé el perfecto equilibrio entre diversión y aprendizaje. Con los juegos de este artículo no solo se lo pasarán bien, aprenderán. Pero no solo ellos. ¿Porque no van a jugar solos, no?

Juegos de mesa para regalar a un niño pequeño

¿Quieres divertirte junto a tu hijo mientras tienes la seguridad de que está aprendiendo? La mejor manera es con juegos de mesa. ¿Pero, como sabemos cuales son los mejores juegos de mesa para regalar a un niño pequeño? No todos son adecuados para todas las edades y para todos los niños pequeños. En este artículo te acercamos los mejores juegos de mesa para regalar a un niño pequeño.

Te hacemos unas recomendaciones ideales para jugar en familia. ¡Os divertiréis grandes y pequeños!

Cardline Marvel

Cardline Marvel, juegos de mesa para regalar a un niño pequeño

Cardline Marvel es un spin off de Timelene. ¿Qué es un spin off? No os preocupéis las que no lo sepáis, los que no están habituados a jugar a juegos de mesa a veces se pierden con el vocabulario más técnico. Un spin off es un tipo de juego que toma elementos de otro o de una saga para crear un nuevo producto. No es una secuela o una continuación, es un derivado, independiente.

Para los fanáticos de Marvel, con este juego los podemos iniciar en el mundo, enseñándoles la cronología de forma intuitiva. ¡Nunca es demasiado pronto para que se inicien en el mundo Marvel!

Este juego es adecuado para todos los aficionados a los cómics que les inculcan esta afición a sus pequeños prácticamente desde la cuna. Si a tu hijo le gusta Ironman, Thor, Hulk, Capitán America… éste es el juego que estabas buscando para él. ¡Pondremos a prueba todo lo que sabe sobre Marvel! ¿Le has enseñado bien?

En esta versión del juego la temática no es quien apareció antes o que se inventó antes. Se trata de saber quien es más fuerte, quien tiene mayor habilidad o es más rápido, ordenar según sus habilidades. Tendremos que ordenar estos atributos a medida que vayan saliendo las cartas de nuestros superhéroes preferidos.

La mecánica es muy simple. Cada jugador recibe 4 cartas con los atributos ocultos. En el centro de la mesa se coloca una carta al azar que se toma como referencia y finalmente se elige con qué criterio vamos a jugar la partida (fuerza, inteligencia, habilidad…). Durante sus turnos los jugadores deberán colocar sus cartas por orden según el criterio que hayan elegido. Si acierta el orden se queda con una carta menos. Pero si fallan, la cara se descarta y repones con una del montón de robo. El jugador que antes se deshaga de todas las cartas será el ganador.

¿Quieres disfrutar con tus hijos? Con Cardline Marvel, la diversión está asegurada.

Fila Filo

Fil Filo, juegos de mesa para regalar a un niño pequeño

Fina Filo es una araña feliz que vive en el bosque con sus hermanos Fausto y Felix. Se pasa todo el día tejiendo, hace poco que ha aprendido a tejer y le gusta mucho, además, se le da muy bien. Para divertirte puedes jugar con ellos jugando al pilla pilla después de dejarlos libres. Aunque a Fila le divierte mucho, a las hormigas no les gusta tanto ya que temen por su seguridad.

Además, hoy es un día muy especial para las hormigas. Se celebra una maratón por equipos. Las arañas, no lo saben y han decidido jugar de nuevo con ellas. ¡Vaya problemón! Si separan a las hormigas de sus equipos, no podrán ganar la competición.

En Fila Filo cada jugador se ocupa de un equipo de 3 hormigas y debe ayudarlas a ganar la carrera esquivando a Filo, haciendo que atrape a otras hormigas en su lugar.

El juego acaba cuando todas las hormigas de un mismo jugador han conseguido llegar a la meta. ¡Se proclamará ganador!

¿Te has quedado con ganas de conocer a Fila y sus amigos? Aquí encontrarás Fila Filo. Te lo acercamos hasta la puerta de casa.

Time’s Up Kids

Time's up kids, juegos de mesa para regalar a un niño pequeño

Es el juego perfecto para toda la familia. Está pensado para niños y niñas que aún no saben leer. La idea inicial es sencilla: un jugador tiene que intentar que los otros adivinen un concepto. Apto para niños a partir de 4 años. Pero la cosa no se queda ahí, con Times Up puedes seguir el crecimiento de la familia incorporando las diferentes versiones. Los niños ya no tan pequeños disfrutarán con Times Up Family.

Time’s Up Kids está pensado para ser un juego cooperativo. Debemos colaborar todos. No se compite. Un juego rápido que se divide en dos rondas.

Ronda 1: 

El jugador al que le toca jugar coge una carta sin que el resto la vean. Cuando la ve se gira el reloj y tendrá que explicar lo que hay en la carta sin mencionarlo. El resto de jugadores tendrán que adivinarlo. ¡Pero ojo, tendrán que hacerlo antes de que acabe el tiempo! Si no lo hacen no pasa nada, se descarta la carta y le toca al siguiente jugador.

Ronda 2:

Las reglas son las mismas, lo único que esta vez el jugador se tendrá que explicar a través de la mímica.

¿Te atreves a experimentar con tus hijos? Time’s Up Kids te brinda una oportunidad única.

Con estos juegos de mesa para regalar a un niño pequeño no los vas a dejar indiferentes, jugaréis en familia y la diversión será conjunta. Disfruta con tus hijos mientras los educas y aprenden. Estos ratos en familia son impagables y a veces no los valoramos lo suficiente. 

Si crees que hay algún juego para regalar a un niño pequeño mejor y que no lo hemos mencionado seguro que lo encuentras en nuestra tienda online.

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Educar jugando, juegos clásicos y estimulación temprana

estimulación temprana, educa jugando

Isabel del Río e Ivan López nos traen cada sábado una serie de artículos sobre Educar Jugando, artículos explicativos y accesibles sobre las formas de educar y aprender mientras jugamos en familia, en esta ocasión hablando sobre juegos clásicos y estimulación temprana.

Rescatar los juegos del desván para propiciar el aprendizaje de los más pequeños.

Algunos tenemos una biblioteca de juegos bien surtida, otros, en cambio, justo empezamos, pero si estás leyendo este artículo es porque quieres descubrir las posibilidades educativas y lúdicas a tu alcance.

Sea cual sea nuestro perfil, todos tenemos algún clásico en casa, ya sea un ‘Dominó’ de los abuelos, un ‘Quién es quién’ olvidado en un rincón, el ‘Rummy’ que nos regalaron aquellas navidades, o el ‘Tres en Raya’ que nos hizo nuestro sobrino con botones. Y en este artículo queremos desempolvarlos y explicar cómo los juegos de nuestra infancia pueden ayudar a nuestros hijos a aprender desde los colores y los números, a las partes del cuerpo e inglés. Así como aproximaros al concepto de la estimulación temprana.

Como ya explicábamos en el artículo anterior, con esta serie de posts pretendemos responder a las dudas más habituales en las familias sobre cómo educar jugando —de ahí el título general—, así como responder más concretamente a aquellos que nos habéis escrito y preguntado sobre juegos de mesa y su aplicación en el aprendizaje.

Antes de empezar, quiero recalcar que cada niño es un mundo; algunos aprender una cosa súper rápido mientras a otro le cuesta más captarla, pero es genial en otro área. No todo sirve igual, cada individuo es diferente, por lo que no debemos forzar a nuestros hijos si vemos que no se están divirtiendo, lo último que queremos es frustrarlos. Y, si no quiere jugar a lo que proponemos, pasaremos a otra actividad y le preguntaremos si tiene alguna preferencia. Debemos respetar la personalidad única de nuestros hijos y dejarles crecer a su ritmo, nuestra tarea es la de mostrarles las herramientas para que sean las maravillosas personas que ya vemos en ellos.

Estimulación temprana, educar jugando

La plasticidad cerebral y el desarrollo neuronal

La neuropediatría, o estudio del desarrollo neuronal en los niños, investiga el complejo proceso de maduración del sistema nervioso para la adquisición de las distintas habilidades humanas. El sistema nervioso humano tarda muchos años en madurar, por lo que es mucho más flexible que el de otras especies y de ahí nuestra riqueza cultural.

La plasticidad cerebral es la capacidad que tiene nuestro cerebro para modificarse con el aprendizaje, y depende de la edad y de la experiencia.  La mayoría de niños aprenden de su entorno las habilidades básicas: como hablar, relacionarse con los demás, andar… Sólo necesitan un ejemplo, es decir, personas que lo hagan en su entorno para poder imitarlo.

Nuestra capacidad para aprender dura toda la vida, pero disminuye con la edad, y aquellas habilidades que no necesitamos para la supervivencia básica, como las culturales —leer e interpretar textos, otros idiomas además del materno, música y arte, matemáticas, entre otras— requieren de un esfuerzo activo para llegar a aprenderlas. Si bien es cierto que podemos aprender alemán a cualquier edad, es necesario que esa área del cerebro esté madura para poder hacerlo, y ese es un trabajo que debemos realizar en edades tempranas para que esto sea así.

Estimulación temprana, educar jugando

Aunque suene un poco fuerte, existen períodos críticos para ello, pues si no adquirimos una habilidad en el momento óptimo de madurez cerebral, después nos será mucho más difícil aprenderla. Por ejemplo, un bebé que escucha varios idiomas desde antes de su nacimiento —pues los niños empiezan a recibir estímulos en el vientre materno— tendrá más facilidad después a la hora de aprender nuevos idiomas; según múltiples estudios, los niños bilingües tienen más facilidad para aprender otros idiomas que los que sólo hablan y leen la lengua materna.

Es por este motivo que los primeros años de vida son vitales para su desarrollo y es fundamental comenzar a estimularlos desde el nacimiento —e incluso en el vientre materno. Y, a pesar de que los pediatras recomiendan empezar con la estimulación motriz, también podemos ir introduciendo actividades que fomenten el desarrollo de habilidades comunicativas, emocionales y cognitivas.

Lógicamente, un bebé recién nacido —o dentro de la tripita de su mamá— no podrá jugar a ningún juego de mesa con nosotros, pero podemos estimularlos leyendo y cantando, poniéndoles música —se ha demostrado que la clásica mejora la capacidad de aprendizaje, propiciando la calma y la concentración—, con caricias y masajes; además de tenerlos sobre nuestras rodillas durante los momentos de juego, ya que las formas, colores, conversaciones y risas, les estimulan para ir adquiriendo experiencia de lo que les rodea.

Debemos tener en cuenta que la estimulación del niño y su educación no sólo debe ser algo que se haga en la guardería o en el colegio, sino que ha empezar y continuar en casa, y el juego es el medio ideal para ello, pues les permite comunicarse libremente, experimentar, investigar, adquirir nuevas habilidades y conocimientos, crear lazos afectivos fuertes, y todo sin darse cuenta, pues los niños, mientras se divierten, no se preocupan de si sus padres intentan que aprenda vocabulario o matemáticas.

Los juegos para la estimulación temprana captan la atención con colores, formas y sonidos llamativos. Los elegiremos según su edad, nivel y el campo de conocimiento que queramos trabajar. Con ellos adquirirán y mejorarán habilidades, además de adquirir conceptos básicos, algo que se traduce en un mejor rendimiento en clase. Porque aprender mediante el juego puede parecer magia, pero es la manera más sencilla y divertida de involucrarlos en su propio proceso de aprendizaje.

¿Qué es la estimulación temprana?

En época de nuestras abuelas —e incluso de nuestras madres— se creía que los recién nacidos no podían relacionarse con el mundo exterior, que sólo comían, manchaban pañales y dormían. Pero hoy en día sabemos que el niño necesita dialogar con el mundo para desarrollar sus capacidades de forma adecuada, y el juego desde las etapas más tempranas es imprescindible para ello.

Un bebé recién nacido no podrá participar en juegos de mesa, pero con el contacto de la piel materna, con su voz, los sabores y olores que le transmite el entorno, así como lo que puede ir captando visualmente, estimula su crecimiento intelectual y emocional —además de mejorar también su salud, pues un niño al que se abraza y con el que se interactúa estará más fuerte y sano que uno que pase el día en su cuna.

La estimulación temprana consiste en una serie de actividades y técnicas que ayudan al niño —de 0 a 6 años, sin importar su género, es decir, es exactamente igual para niño y niña— a desarrollar al máximo sus capacidades físicas, psíquicas, cognitivas, emocionales y sociales, así como a evitar posibles estados no deseados en su desarrollo —estas técnicas también se aplican en niños con trastornos, pues así estimularemos su capacidad para compensar cualquier problema. Estos ejercicios se aplican desde el nacimiento hasta los 6 años, pues es el momento de mayor plasticidad cerebral, y utilizan el juego como base.

estimulación temprana, educa jugando

Estas actividades se enfocan en cuatro áreas principales:

  • Cognitiva: el niño necesita experiencias para comprender, adaptarse y superar las situaciones con las que se encuentre en el futuro. Le enseñan a interactuar con el mundo que lo rodea, así como a razonar en distintos niveles de pensamiento, a concentrarse en las situaciones dadas, a reaccionar y seguir normas e instrucciones.
  • Motriz: comprende la relación entre lo que se ve y lo que se toca, así como la capacidad de moverse de un lado a otro. Para poder desarrollarla, el niño necesitará poder manipular sustancias y objetos —en los primeros meses es importante que pueda llevárselas a la boca, pues el mayor órgano de reconocimiento a esa edad es la lengua, y es por ella por la que adquiere la información—, además de explorar y desarrollar su curiosidad —estableciendo unos límites para evitar riesgos innecesarios.
  • Lenguaje: se desarrolla desde antes del nacimiento, pues los niños pueden entender muchas palabras antes de poder decir nada con sentido, y los gestos hablan mucho más de lo que creemos. Es la habilidad que permite al niño comunicarse y consta de la capacidad: comprensiva, expresiva y gestual. Gran parte del conocimiento en esta área lo adquieren por asociación, es decir, si nos ven señalando un objeto y diciendo su nombre, entenderán que eso se llama así.
  • Socio-emocional: los primeros vínculos afectivos con sus padres —o tutores— son imprescindibles para que adquieran seguridad y autoestima, además de aprender cómo comportarse con el resto de personas, tomándonos como ejemplo; según cómo nos relacionemos con él y con otros frente a él, el niño aprenderá a hacerlo por sí mismo. Además, adquirirá los valores familiares y las reglas sociales, sin olvidar algo importantísimo: reconocer, aceptar y aprender a manejar nuestros propios sentimientos de forma autónoma.

Desde que tenemos al niño en nuestros brazos, hemos de empezar a jugar con él. Como hemos comentado, al principio no serán propiamente juegos —al menos no para nosotros—, pero lentamente podremos ir introduciendo distintos elementos y mecánicas. Todos, incluso los adultos, necesitamos jugar, así que, ¿por qué no aprovechar y divertirnos juntos?

¿Por qué, cómo y cuándo?

Recapitulemos. Durante los primeros años del niño —hasta los 6 años—, el cerebro tiene una capacidad sorprendente para cambiar y aprender, evolucionando continuamente, y estableciendo conexiones neuronales con mayor facilidad y eficacia, porque es el momento crítico de plasticidad. Pasado ese periodo, esta capacidad mengua, por lo que la estimulación temprana adquiere relevancia para conseguir el mayor número de conexiones, además de mantener el funcionamiento óptimo mediante sus ejercicios y actividades.

Los primeros meses son cruciales, pues se perfecciona la actividad de los sentidos, así como la capacidad para relacionar lo que vemos, sentimos y escuchamos con lo que nos rodea, reconociendo formas, colores y sonidos.

Para desarrollarse, el cerebro necesita información, los estímulos —de día y de noche— permiten a los bebés recibir estos imputs, por lo que es importante que reciba una estimulación de buena calidad para desarrollar adecuadamente sus capacidades, escuchando la voz de la madre, con el olor de la leche y las caricias, convirtiéndose lentamente en juegos que introducirán distintos conceptos y animarán al bebé hacia distintas habilidades.

En ningún momento intentamos desarrollar a un niño precoz o adelantado a su edad natural, sino estimularlo de forma oportuna, ofreciéndole un amplio abanico de experiencias que sienten las bases para futuros aprendizajes.

Hay que tener en cuenta que los factores ambientales y biológicos —desde la nutrición a su salud física—, así como los psicológicos, sociales y culturales —los vínculos afectivos, la atención que recibe, la interacción con el ambiente— son factores fundamentales en la maduración de sus conductas y habilidades, así como en el desarrollo de las distintas estrategias de adaptación y comunicación.

 

Etapa de desarrollo Edad Correspondencia con estructuras las cogniscitivas
Periodo sensoriomotor 1 a 2 años Se percibe el mundo con base a sus sensaciones y sus movimientos.
Periodo preoperacional 2 a 7 años Puede realizar operaciones de raciocinio elemental.
Periodo de operaciones concretas 7 a 11 años Puede fijar ideas sobre una experiencia.
Periodo de operaciones formales +11 años Realiza operaciones formales y tiene capacidad para la generalización y la abstracción.

 

Para el bebé de 0 a 1 año, los principales ámbitos de aprendizaje y estimulación son las percepciones sensoriales, la manipulación del entorno, el contacto con las personas de su mundo y la coordinación del movimiento, por lo que los juegos han de ser sencillos, de dimensiones grandes y sin piezas pequeñas, de materiales resistentes y naturales, con colores llamativos y formas reconocibles —todavía mejor si pueden hacer ruidos.

El bebé de 1 a 3 años, etapa de evolución hacia lo que consideraríamos como niño, pasa por cambios importantes en el razonamiento, la socialización, la coordinación y el lenguaje, así que buscaremos distintos juegos que les ayuden en estas áreas, interactuando de forma activa y proponiéndoles retos divertidos.

Estimulación temprana, educar jugando

Educación y diversión

El desarrollo del niño está muy influenciado por su entorno y las personas que están a su cargo —tanto en casa como en clase. Sus valores y capacidad para dominar y expresar sus sentimientos, para ser independiente, dependerá de ello. Por lo que es importante estimularlos para realizar actividades en las que puedan satisfacer su curiosidad e iniciativa, así como adquirir mayor grado de autonomía que después repercutirá en su vida diaria: a la hora de comer, de vestirse y asearse, de recoger los juguetes…

No hay que olvidar que la primera finalidad del juego es divertirse. El juego debe parecer divertido, el niño ha de querer jugar, le ha de apetecer. Nunca escogeremos juegos según su género, no existen juegos de mesa para niños y otros para niñas —igual pasa con los juguetes, las lecturas, las películas, etc. Pero sí que tendremos en cuenta la edad, nivel y etapa del niño para ayudarle a escoger juegos que fomenten aquellos conocimientos y habilidades que es interesante potenciar.

El juego es el momento ideal para enseñar límites, normas y conductas sociales. Para jugar es necesario respetar turnos y compartir. Debemos explicar las reglas y mecánicas de forma sencilla y clara, y asegurarnos de que las han entendido; tanto sean normas escritas como si nos las inventemos nosotros, debemos estar de acuerdo y negociar los aspectos que sean necesarios.

Elegiremos un momento tranquilo para jugar con nuestro hijo, asegurándonos de que no esté cansado o sobrecargado de estímulos. Decidiremos el juego siguiendo lo explicado anteriormente y, si es posible, con ayuda del niño. El rato de juego debe ser un momento agradable en familia, por lo que podemos poner música, y la risa es fundamental; recordemos que los niños aprenden las conductas sociales por imitación, así que saber aceptar la derrota y ganar con deportividad, es algo que recibirán directamente de la experiencia.

Si es posible, podemos establecer un día a la semana para jugar juegos de mesa en familia, o alguna hora al día de divertimiento entre padres e hijos.

¡Los clásicos al rescate!  

Como decíamos al principio de este artículo, todos tenemos algún juego de mesa por casa —o donde los abuelos y los tíos. Existen diferentes tipos, pero la mayoría dejan espacio para la creatividad, así como para inventarnos distintas formas para aprender con ellos.

Prime frutal, estimulación temprana, educar jugando

Cada juego tiene una función distinta en el desarrollo infantil, pues estimulan distintas áreas y fomentan diferentes habilidades, pero siempre es divertido dejar que los niños inventen y utilicen su propia imaginación —como ya comentamos en la reseña de ‘Mi primer frutal’.

Los juegos de mesa clásicos, no sólo son un pasatiempo ideal, sino que son muy eficaces para la estimulación temprana a partir de 2 años. Además, al constituir un reto, mantiene motivado al niño, aprendiendo nuevas formas, colores, letras… Y también sirven para la psicomotricidad.

Max lleva participando en juegos de mesa desde antes de tener 1 año y medio, pero como comentábamos al inicio, cada niño es un mundo, y según los expertos, es a partir de los 2 años que el niño empieza a comprender ciertas normas. Por lo que no es necesario correr, pero si tu hijo te lo pide y quiere más, tampoco le frenes.

A continuación expongo algunos juegos*, que muchos tenemos a nuestro alcance, y cómo utilizarlos para la estimulación temprana y la enseñanza:

  • Los Dados. Max se volvía loco con ellos, así que le compramos dados grandes —del tamaño de su mano— con distinta cantidad de caras, con números, con dibujos, con colores y con puntos.

Con ellos empezamos a hacer turnos —primero los tiraba Max, después mamá y luego papá. Reconocimos los dibujos, más adelante los números y, finalmente, aprendió a contar los puntos.

Este juego se puede ir ampliando, por ejemplo, si un dado tiene el dibujo de: un pato, un tambor, un vaso, una bota, etc. Podemos utilizar juguetes y peluches para representar las ilustraciones y que el niño los vaya tomando según salgan como resultado.

También podemos jugar con Lacasitos y galletas, si aciertan el número, pueden tomar uno, ¡o el número que salga en el dado! Eso les encanta.

Estimulación temprana, educar jugando

Con Max también hemos utilizado los dados normales que teníamos por casa, pero le compramos más grandes porque le gustaba metérselos en la boca, y así evitábamos sustos. Lo bueno de los dados es que es un juego que permite muchas variaciones, que les encanta porque los tiran, hacen ruido, ruedan y rebotan, y con ellos pueden aprender desde números, formas y colores, a matemáticas y vocabulario, además de mejorar su psicomotricidad.

  • El ‘Quién es quién’. Ese tablero lleno de caras ante el que todos hemos pasado alguna tarde de nuestra infancia, es ideal para los más pequeños; incluso existe el tamaño viaje por si queremos utilizarlo en las vacaciones.

Con este juego, Max aprendió las partes del cuerpo, a reconocer entre hombre y mujer, colores en el pelo y los ojos, y nombres de distintos complementos; además de diferenciar la individualidad.

Nosotros tenemos uno de viaje, así que yo tomaba las cartas con las caras de los personajes, Max tenía un tablero con todos los rostros, y le describía una imagen al azar hasta que él daba con el personaje. Puede jugarse a dúo, pero siempre va bien que otro adulto esté con el niño, al menos las primeras veces, para bajar las caras que no se adecuen con la descripción.

  • El ‘Operación’. Este es uno de los preferidos de Max, ¡le encanta hacer que pite! ¡¡Es un médico pésimo!! Con este juego ha aprendido a distinguir derecha de izquierda, así como practica su psicomotricidad. Nosotros tenemos una versión de viaje, por lo que ha de meter unas monedas en unas ranuras, que coinciden con brazos y piernas, y después, con una jeringuilla, llevarla hasta el centro del tablero; supuestamente sin que pite, pero qué le vamos a hacer si le encanta.

Este juego también cuenta con unas cartas en que aparece un brazo o una pierna, derecha o izquierda, con un color y un número. Nosotros lo jugamos de la siguiente manera: primero el niño toma una carta, distingue qué parte del cuerpo es y si se trata de diestra o zurda, para después señalarla en el tablero, en sí mismo y en el resto de participantes. Luego dice el color y el número de la carta. Finalmente, coloca la moneda y la lleva al centro del tablero. ¡Las risas, y el aprendizaje, están asegurados!

  • El ‘Parchís’. Este clásico es perfecto para enseñar normas, a respetar turnos, a reconocer números en el dado y a contar, así como para aprender colores. Además hay miles de diseños, nosotros tenemos uno con pitufos, y cuando nos cansamos de jugar con las reglas del juego, hacemos que los pitufos vayan de visita a la casa del vecino.
  • El ‘Mixmo’. Este juego es mucho más avanzado, se trata de aprender las letras y, más adelante, a componer palabras y frases. Max, por ahora, domina casi todas las letras, así como su nombre y palabras sencillas como “mama” o “papa”, pero lentamente va aprendiendo.

Es una buena forma de empezar a familiarizarlos con el abecedario en mayúsculas y facilitarles más adelante el aprendizaje de la lectura, pero sin forzar, ¡sólo es un juego! También podemos aprovechar para cantar canciones de abecedario en su lengua materna, e introducir nuevos idiomas.

  • El ‘Rummy’. ¡¡Otro que le encanta a Max!! Este lo lleva utilizando desde hace mucho tiempo, aunque no porque nosotros se lo ofreciéramos, sino porque lo cogía él mismo de la estantería.

Se trata de un juego con fichas con números y algunas con una Luna, que sería el comodín. Quizá porque Max ya estaba muy familiarizado con los números por los dados, el ‘Rummy’ le llamó la atención desde el principio, y le encanta ordenar las fichas del 1 al 12, y recitarlos en castellano, catalán e inglés.

Estimulación temprana, educar jugando

  • El ‘Tres en Raya’. A éste jugamos según las normas. Ahora Max tiene casi 3 años, pero empezamos con él a los 2 años y medio. Primero no entendía muy bien cómo jugar, pero al ver cómo lo hacía yo, explicándole tranquilamente cuándo lo hacía bien y cuándo no, ha ido aprendiendo, ¡y el otro día me ganó! ¡¡Y yo era imbatible en este juego!! Jajajaja

El Tres en Raya nos permite fomentar la competitividad sana, la capacidad para asumir la derrota, así como a ganar con deportividad. También aprendemos conceptos y habilidades espaciales, lógica y matemáticas.

En la práctica

Los niños son como esponjas que absorben lo que les rodea, ya sea bueno o no-tan-bueno, por lo que debemos cuidar las relaciones, comportamientos y estímulos que reciben a diario, y fomentar el desarrollo de sus capacidades según su propio ritmo.

Este artículo ha querido ser una introducción a la estimulación temprana, la capacidad de aprendizaje de los niños desde los 0 a los 6 años de edad, y a cómo utilizar las herramientas a nuestro alcance para ofrecer la mejor educación y apoyo que podamos para que se conviertan grandes personitas.

Agradecemos vuestra opinión sobre este y el resto de artículos, y si tenéis alguna duda, estaremos encantados de responderla, en la medida que nos sea posible.

*Todos estos juegos han de realizarse bajo la supervisión y colaboración de un adulto. Muchos de ellos contienen piezas de un tamaño no adecuado para -3 años, por lo que hay que tener especial atención si a tu hijo le gusta llevarse las cosas a la boca, nariz u orejas.

Sobre los Autores:

Isabel del Río (Barcelona, 1983), terapeuta y escritora, licenciada en filosofía por la UAB, Maestra Reiki Federada y Fitoterapeuta Titulada. Trabaja en el mundo editorial, literario y cultural. Colabora con la revista Integral. Atiende una pequeña consulta de terapia holística e integral en Barcelona. Y realiza talleres de escritura y crecimiento personal por toda España —especializada en trastornos afectivos y emocionales, así como en educación infantil-juvenil.

Junto a su pareja, Ivan López (Barcelona, 1984) —artista marcial y especialista en juegos de mesa—, cría, educa y mima a su hijo Max, de casi 3 años.

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Educar jugando, las formas de educar y aprender mientras jugamos en familia

Educar jugando a los niños, la mejor forma de aprendizaje

Educar jugando, las formas de educar y aprender mientras jugamos en familia

Isabel del Río e Ivan López nos traen cada sábado una serie de artículos sobre Educar Jugando, artículos explicativos y accesibles sobre las formas de educar y aprender mientras jugamos en familia.

La importancia del juego y su papel educativo se hace cada vez más patente entre psicólogos, pedagogos y educadores, recomendándose como apoyo escolar en los hogares, y como herramienta para fomentar la comunicación y crear lazos afectivos saludables dentro del núcleo familiar. Pero a veces nos preguntamos hasta qué punto esto es así y cómo podemos nosotros, desde el papel de padres y madres, ayudar a nuestros hij@s —ya sean bebés o recién nacidos, niños o niñas, o hayan llegado ya a la adolescencia— mediante el juego.

¿Sólo hay que introducirlos en nuestras partidas, o hay que hacer algo más? ¿Qué juegos de mesa podemos utilizar? ¿Cuáles son recomendables según su edad? ¿Existen juegos especializados para aprender: matemáticas, a leer y escribir, idiomas como el inglés, ciencias, geografía o historia?

Sois muchos los padres y madres —abuelos, tíos y tías—, así como maestros, que nos habéis escrito con múltiples dudas acerca de las propiedades y posibilidades del juego; preguntándonos qué podemos lograr mediante la acción lúdica. Investigando sobre los juegos de mesa modernos y clásicos que nos pueden servir en cada caso —psicomotricidad, formas y colores, números y matemáticas, letras y vocabulario, idiomas, educación emocional, sociabilidad y resolución de conflictos.

Este es el motivo por el que hemos decidido publicar una serie de artículos sencillos y accesibles, informativos y explicativos, que resuelvan vuestras dudas y aporten un punto de diversión y juego a vuestros momentos en familia.

Cada sábado colgaremos uno nuevo, así que os animamos a que, si tenéis alguna duda, nos escribáis para que las podamos responder, en medida de lo posible.

Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría en los alumnos

Ever Garrisson.

Educar jugando y pintando

El juego y la educación

Hoy en día estamos acostumbrados a la inmediatez. Cuando vas a un colegio o instituto ves a los niños y jóvenes con la última tecnología, desde móviles hasta tablets y consolas, y cuando llegan a casa se conectan a Internet con el ordenador o encienden la Play. Los estímulos les llueven por todas partes, la información —la mayoría no contrastada— les llega como verdadera, y sus divertimientos y momentos de ocio los pasan aislados, jugando muchas veces partidas repetitivas que no les aportan nuevos estímulos ni conocimientos, por lo que tampoco activan sus mentes —y cerebros, ya que éste crea nuevas redes neuronales a través de la novedad y del trabajo, y se vuelve “vago” ante la rutina y la facilidad.

Como padres de un niño de casi 3 años, desde antes de su nacimiento, una de nuestras mayores preocupaciones ha sido su educación. Todavía hoy nos preguntamos si lo hacemos bien o estaremos metiendo la pata hasta el fondo. Si bien es imposible eliminar la tecnología de nuestras vidas —aunque no le dejemos tocar el móvil puede ver a todo el mundo a su alrededor utilizándolo, y lo mismo pasa con el resto de aparatos tecnológicos—, sí podemos ofrecer alternativas de juego y diversión, de adquisición de conocimiento e investigación, que le estimulen, además, podemos realizar estas actividades en familia y con amigos, en casa y al aire libre.

Durante las primeras etapas —en la edad de la guardería y preescolar—, los niños aprenden por imitación, por lo que si nos ven pegados a una pantalla, ellos harán lo mismo, si nos ven leer, ellos buscarán un libro —aunque todavía no entiendan lo que pone, sí pueden comprender las representaciones de las ilustraciones—, y si nos ven jugar, querrán participar en nuestros momentos de diversión.

Los entretenimientos didácticos en familia son una buena forma de amenizar una reunión familiar, una cena con amigos, un cumpleaños, una mañana de domingo, una tarde lluviosa, una salida a la playa, un picnic en el campo… En la actualidad, existen juegos de mesa de todas las formas y sabores, incluso algunos son a prueba de agua —zumos y papillas—, así que ¿por qué no aprovecharnos de ellos?

En casa siempre hemos sido jugones, por lo que esa afición no nos venía de nuevo cuando nació Max, pero lo que sí aprendimos —pues en el proceso de educación infantil, los padres acabamos aprendiendo tanto o más que ellos— es a ver los juegos de mesa desde otra perspectiva y a sacarles el máximo rendimiento.

Educar jugando a juegos de mesa

Juego de mesa: ¿qué nos aporta?

Desde que nacen, los niños tienen la capacidad de dar y recibir afecto, así como de relacionarse con otras personas. Estas interacciones con las personas de su entorno, construirán su sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos, pues los lazos afectivos que se establecen en las primeras etapas de la vida, sientan las bases para las relaciones que tendrán en su futuro.

De forma natural e instintiva, los niños juegan, pero no sólo para divertirse, sino también para aprender, para descubrir y comprender el mundo a su alrededor. Un niño sano mental y emocionalmente es movido, curioso y juguetón, ¡y le encanta descubrir juegos nuevos!

Los expertos en psicología y educación infantil —desde bebés y educación temprana, hasta educación primaria, de 3 a 10 años, e incluso en el desarrollo de la personalidad en la pre-adolescencia y la adolescencia, desde los 11 a los 17 años— remarcan la importancia del juego como actividad esencial que favorece el desarrollo de forma integral y armoniosa. Los juegos de mesa favorecen el desarrollo cognitivo y las habilidades de los participantes, ayudando a los niños a comprender las reglas y las normas, fomentando la concentración, la memoria, la capacidad de asociación, la agilidad mental y el pensamiento lateral.

El juego estimula al niño con la tríada pensamiento-expresión-acción, fuente de aprendizaje que permite conocer el mundo adulto: interactuando, investigando, deduciendo y aprendiendo mediante prueba y error, las herramientas emocionales —como la empatía— para relacionarse con resto de las personas.

Educar jugando a todo tipo de juegos

El juego y la ciencia

El juego ha sido objeto de estudio en psicología desde mediados del siglo XX y, desde entonces, se ha demostrado que desarrollamos cualquier capacidad de forma más eficaz dentro del proceso de juego que fuera de él, porque nos implicamos; algo todavía más importante en las primeras etapas del desarrollo social y cognitivo. Desde el nacimiento, podemos empezar a jugar con nuestros hijos; un bebé es capaz de aprender mediante el juego, aunque lógicamente tendremos que buscar aquellos que sean más idóneos dentro de su edad y capacidades —pues es importante recordar que cada niño es un mundo y lo que sirve para uno, no tiene porqué servir para otro.

Mientras juegan, aprenden: sociabilidad y control de las emociones; descubren cuáles son sus habilidades destacadas y en cuáles flojean; desarrollan pensamientos alternativos para solucionar sus problemas; adquieren experiencia sobre la vida y cómo enfrentar las vivencias; comprenden las normas y las asumen; aceptan la frustración; además de desarrollar la memoria, la atención, la concentración, las capacidades lingüísticas, espaciales y matemáticas.

Entre sus virtudes, se añade un componente de sociabilidad que ayuda a luchar contra la discriminación infantil, puesto que todo tipo de jugadores, independientemente de sus habilidades, pueden participar en los juegos de mesa, y todos han de aceptar y respetar las reglas del juego, sea cual sea su rol o posición.

Jean Piaget, creador de la teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, define las etapas del juego según la fase concreta que esté pasando el individuo. Según sus estudios, el juego tiene la función de consolidar las estructuras intelectuales a medida que las adquirimos, y divide estas fases en tres etapas: los juegos sensorio-motrices; los simbólicos; y los juegos de reglas, lógica y estrategia. Es decir, a los bebés de 0 a 2 años les introduciríamos juegos de psicomotricidad y estimulación de los sentidos; a los niños de 2 a 6 años, añadiríamos juegos simbólicos previos a las operaciones más concretas; a partir de los 6 años ya añadiríamos las reglas y la lógica; y a partir de los 12 la estrategia.

El historiador holandés Johan Huizinga nos ofrece en su libro, Homo Ludens (1983), una imagen distinta a la que tenemos del hombre —homo sapiens, hombre que piensa, u homo faver, hombre que hace o fabrica—, alejándose de la idea preconcebida del juego y de sus consideraciones biológicas, etnológicas y psicológicas, instaurando la idea más actual del juego como herramienta de desarrollo y educación, como acto didáctico y social, mostrando el juego como un fenómeno cultural: “Jugando, fluye el espíritu creador del lenguaje constantemente de lo material a lo pensado. Tras cada expresión de algo abstracto hay una metáfora y, tras ella, un juego de palabras”, es decir, la cultura surge en forma de juego, el juego inspira al hombre y lo vuelve sociable y accesible.

Brian Sutton-Smith, psicólogo, escritor e investigador del área educativa a partir del juego, dedicó su vida a demostrar la importancia del juego dentro de la cultura, como el medio por el que transmitimos nuestros valores y las herramientas para el desarrollo psicológico, social y emocional del individuo. En su teoría, muestra el juego ligado a la humanidad desde sus orígenes: “Los juegos son un rito de iniciación. El jugador realiza una tarea, gana la aceptación de sus camaradas y siente el éxito. Se lleva a cabo una analogía de la vida”.

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo

Benjamin Franklin.

Educar jugando y leyendo libros

¿Cómo, qué y cuándo?

Podríamos definir el juego de mesa como aquel juego que se organiza alrededor de una superficie donde desplegamos un tablero o una serie de objetos —como los dados, las cartas, las fichas, etc.— y nos permite recrear una serie de situaciones y arquetipos de la realidad, representando problemáticas posibles y buscando soluciones viables. Hoy en día existen gran cantidad de juegos —que se ajustan más o menos a esta definición—, con reglas y materiales de lo más diversos, aunque todos tienen algo en común: divertir y entretener. Pero también tienen otra cara, la que nos permite actuar sobre el desarrollo —y mejora, pues los juegos de mesa también tienen efectos increíbles en personas con demencia senil y Alzheimer, por ejemplo— de aspectos mentales y cerebrales, cognitivos y conductuales de los jugadores.

Los principales beneficios de los juegos de mesa para la educación de los niños son:

  • Respetar y aplicar las normas.
  • Mejora la capacidad de análisis
  • Impulsan la cooperación.
  • Entender y tolerar las emociones —como la frustración.
  • Trabajan la memoria, la atención y la creatividad.
  • Desarrollan habilidades para la toma de decisiones.

La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser

Hesíodo

Educar jugando para que los niños sean felicesInvestigaciones como la realizada en 2011, en la Universidad de La Laguna, por Ramón Aciego, Lorena García y Moisés Betancort, alrededor de los beneficios del ajedrez en el enriquecimiento intelectual y socio-afectivo en edad escolar, confirman que jugar regularmente a este tipo de juegos presenta una mejora significativa en la adaptación y el ajuste emocional de los niños y jóvenes.

En resumen, los niños aprenden a través de la acción, y el juego favorece el desarrollo de las habilidades mentales, sociales y físicas, permitiéndoles expresar sus sentimientos, aprender a reconocer y manejar sus emociones, descubrir y enfocar sus miedos y deseos, así como a utilizar su fantasía; y todo de forma placentera.

Jugar en casa, tanto en las primeras etapas del aprendizaje, como pasada la educación primaria y llegada a la secundaria —y bachillerato—, les ayuda a encarar y sentar las bases para el trabajo escolar, así como a adquirir las capacidades que necesitarán cuando ingresen en el mundo adulto.

Sobre los Autores

Isabel del Río (Barcelona, 1983), terapeuta y escritora, licenciada en filosofía por la UAB, Maestra Reiki Federada y Fitoterapeuta Titulada. Trabaja en el mundo editorial, literario y cultural. Colabora con la revista Integral. Atiende una pequeña consulta de terapia holística e integral en Barcelona. Y realiza talleres de escritura y crecimiento personal por toda España —especializada en trastornos afectivos y emocionales, así como en educación infantil-juvenil.

Junto a su pareja, Ivan López (Barcelona, 1984) —artista marcial y especialista en juegos de mesa—, cría, educa y mima a su hijo Max, de casi 3 años.